miércoles, 6 de julio de 2016

EL ARBOL GRANDE





Hoy voy a repetir de nuevo esta entrada publicada en mis comienzos.
 Cuando llega el verano recuerdo con añoranza aquel gran árbol y los días felices de juventud vividos junto a él. Ya hace muchos años de aquello pero no hay nadie de la zona que no recuerde “El árbol grande”


                          El ÁRBOL GRANDE

Todo lo que tengo escrito hasta ahora, sin duda ninguna se nota que son relatos verídicos, al igual que el siguiente aunque empiece como si fuera un cuento clásico.

Había una vez un álamo negro o chopo, que creció feliz durante muchos, muchos años, hasta llegar a ser centenario, con una altura de 30 metros, su inmenso tronco aguantaba sus tupidas y frondosas ramas horizontales, en verano la sombra podía medir 100 metros de diámetro en pleno día de sol.


Junto a una casa de labranza en tierras de Castilla la Mancha y durante toda su larga vida, se ocupo de dar sombra y cobijo a toda clase de pájaros y animales de aquel entorno.
A su sombra, se sentarían también las distintas personas que a lo largo de sus 100 años irían pasando por aquella casa. Cuantas cosas podía haber contado si hubiese podido hablar, tanto de sus años jóvenes que serian felices, como de los últimos de su vida que no debieron serlo tanto.


La casa era grande, con una gran extensión de terreno en los que abundaban las carrascas y monte bajo, por eso también era coto de caza, Los conejos, liebres, perdices y demás animales de la zona, convivían junto con labradores en aquel tranquilo lugar.
Como el sitio tenia su atractivo junto a un rió en cuyo margen se apreciaba una inmensa chopera que delineaba su curso hasta llegar a un lago artificial y unas lagunas creadas por la extracción de arena, convirtiéndose todo ello en un precioso humedal que tiene su encanto para algunas aves acuáticas y pescadores de carpas.


Alguno de sus dueños tuvo la idea de desmontar todo, hacer una urbanización y venderlo por parcelas, de 3.000 metros.
Junto a la casa hicieron un gran restaurante donde se preparaban grandes barbacoas, una gran pista de baile con orquesta para las noches de los sábados y días de fiesta.
Con aquel gran árbol en la puerta y toda la gente que iba llegando, no quedaba duda de que la opción fuese acertada.
Rodeado de grandes jardines repleto de rosales y árboles frutales, manzanos y cerezos, el árbol se hizo famoso para todos los vecinos que llegaron, también para los pueblos colindantes.


Tenía un encanto especial a cualquier hora del día y de la noche, siempre se estaba bien debajo del Árbol Grande.
Debajo de aquel árbol se celebraron grandes acontecimientos, bodas de hasta 300 invitados, bautizos, la fiesta grande a la Virgen de la Cabeza el 15 de Agosto, comidas y cenas de amigos los fines de semana de todo el año, y sobretodo en verano era el punto de encuentro de todos. ¡Nos vemos en el Árbol! decían los vecinos.


Durante mas de 20 años, los jóvenes y no tan jóvenes, disfrutaban de partidas de cartas o sus tertulias, los mas pequeños correteando entre ello con su algarabía sin percatarse que el Árbol Grande se moría, nadie se daba cuenta de que el árbol agonizaba sin poder quejarse, sin poder decir que no aguantaba más aquel trasiego de gente justo encima de sus raíces.


Nunca se supo cual fue la causa exacta. Se cree que fue la grafiosis una grave enfermedad que ataca a los olmos. De nada sirvió que pasaran expertos en el tema, que le pusieran tratamiento con fungicidas, en muy pocos meses se quedo seco y sin vida.
Quizás tenia que suceder así, es difícil que un chopo viva 100 años y este lo consiguió.
Del Árbol Grande solo queda su tronco seco y sus ramas fantasmagóricas, camufladas por una hiedra que intenta aferrarse a el, para así poner algo de vida a aquel que tuvo tanta hasta que lo descubrieron los urbanos para ser testigos de su final
.


Rafaela.

15 comentarios:

  1. Un bonito homenaje a un árbol que tanto dio a las gentes que por allí fueron pasando. Un abrazo Rafaela

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  2. Hola Rafaela, si que es triste la historia que nos cuentas de este gran árbol que lo dio todo para la comodidad de la gente que lo rodeo, pero como suele pasar casi siempre por culpa de nosotros y la evolución el pobre no pudo aguantar y paso lo que paso, es una pena que no se pudiese salvar, pero al menos queda su recuerdo, creo recordar la otra vez que lo pusiste pero me ha encantado volver a leerlo:)

    Besos.

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  3. Bella y triste entrada.
    En un día caluroso de verano te podías refugiar en su amplia sombra.
    Muchas actividades se celebraron a su alrededor:
    fiestas, comidas, bautizos... bajo las ramas protectoras.
    Pero como a todo ser vivo le llegó su último suspiro.
    ¡Hasta siempre árbol amigo!

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  4. Una bonita historia aunque me ha dado mucha pena el triste final del arbol que tanto servicio hizo a la comunidad.Besicos

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  5. Recuerdo tu entrada, lo cierto que siempre volvemos a recordar lo bueno en sus temporadas.
    Un abrazo.

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  6. Que bella historia y cuantos recuerdos dormidos bajo sus ramas.
    Besos

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  7. pRECIOSO HOMENAJE A UN GRAN ÁRBOL. mE GUSTÓ LEER.
    ¡FELIZ VERANO!

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  8. Cuánto pudo ver el árbol grande a lo largo de su vida, y qué discreto fue. Como vivió se fue, sin contar nada.
    Un saludo.

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  9. Triste historia Rafaela, llegó su final, pero dio mucha felicidad a todos los que hacían sus celebraciones bajo el.

    Un abrazo.

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  10. Rafaela!hola!sentimos una gran afinidad con tu blog y tus entradas, sera porque son entrañables y profundas, por ese motivo y mil mas te vamos regalar dos premios!!!!!!mas que regalar , son compartir, y nos da muchisima felicidad!!!pasa por la morada del buholector , si te parece y llevatelos. n0 nos limitaremos a un numero,el corazon no sabe de ellos. , feliz domingo!

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  11. Todos los seres estamos condenados a morir, lo bueno es dejar un buen recuerdo como el de este árbol que dio cobijo a varias generaciones.
    Feliz semana!

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  12. Parece que nos percatamos de las cosas cuando ya no están, la belleza y el cobijo del árbol que a tantos arropó, dijo un día en voz alta: "Me voy, amigos, yo no soy inmortal"...

    Un beso muy, muy, muy, grande...

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  13. Hola Rafaela, con el verano nos vamos perdiendo.
    Me ausenté por un tiempo, pero ya he vuelto, todo tiene prncipio y fin como la vida misma, aún así la vida del árbol es más larga que la del humano, muy bello relato en homenaje al aolmo grande.
    Un brazo.

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