Háblame de los arroyos de su libre discurrir,
de ese agua saltarina, que juega sobre las piedras
que va encontrando a su paso.
De los juncos de la orilla que adormecidos
parecen, guardando esa nueva vida,
que pronto resurgirá con el despertar
del sol.
Háblame de esa dehesa cubierta
toda de encinas, y de ese prado alfombrado
con su verde primavera, de aquellas flores silvestres
que en esos campos florecen.
Háblame de aquella sierra donde crecen los madroños,
dónde su fruto rojizo
parece querer competir con el blanco de la jara
y los colores del brezo.
Hablame de cuánto veas en la naturaleza
y olvídate de todo lo demás.
No me cuentes fallos y maldad
del ser humano, porque eso no es fácil
de asimilar.


Que dociles te han hablado, versos y rimas describen las emociones. La naturaleza es la mejor ventana para asomarnos. Un abrazo
ResponderEliminar"Hablame de cuánto veas en la naturaleza , y olvídate de todo lo demás..." Preciosos versos. Me ha encantado leerte . Un abrazo Rafaela
ResponderEliminarQué gran lección nos dejas Rafaela...!!!La naturaleza es la gran maestra que necesitamos en este mundo de locos, ella nos da ejemplo, solucciones, consejos, formas de encontrar la paz y el sentido de la vida, nos inspira, nos eleva y nos enseña que tenemos que ser agradecidos por todo lo que tenemos...
ResponderEliminarPrecioso poema, genuino, natural, sentido y lleno de vida y espiritualidad, amiga mía...Mi felicitación por ello y mi ánimo para que sigas escribiendo y mostrándonos esa naturaleza que tienes cerca y tan bien te habla.
Mi abrazo entrañable y agradecido.
Hoy he hablado de la Candelaria, amiga Rafi.
ResponderEliminarMe ha encantado, La a naturaleza en general es admirable.
ResponderEliminarUn abrazo.
Rafaela. Las dos fotografías son preciosas. La vista del arroyo es tranquilo y su vista relaja. El árbol por sus frutos rojos alegra mucho el día. Vamos que me a llenado de vida.
ResponderEliminarUn abrazo.
Mónica.