domingo, 29 de diciembre de 2013

FELIZ AÑO 2014


Imagen de Internet


Feliz Año Nuevo 2014, 2015, 2016, 2017…que con esta crisis a saber si os puedo seguir felicitando por este medio...

Yo por si a caso, os felicito unos cuantos años seguidos y luego ya veremos. Si estamos por aquí seguiremos leyéndonos y mandándonos besos y abrazos blogueros, si no, os deseo lo mejor para el año próximo y años venideros.

Bromas a parte.

Feliz Año Nuevo para todos, que venga cargado de todo lo bueno con  mis mejores  deseos.



Rafaela 

domingo, 15 de diciembre de 2013

FELIZ NAVIDAD





Postal de Ferrándiz
Quisiera felicitaros a cada uno de vosotros de una forma mas personal en estas Fiestas, así como se hacia en otros tiempos, con aquellas antiguas tarjetas de Navidad escritas en el reverso.

Como no es posible, lo hago con esta entrada y esta sencilla tarjeta que algunos os traerá algún recuerdo.

 Con ella quiero desearos que todos seáis felices junto a vuestros seres queridos, que el nuevo año 2014 os traiga  lo que más necesitéis en estos momentos. Sobretodo salud, trabajo para el que lo necesite y amor para tomar y repartir.

Os dejo mi cariño junto con un fuerte abrazo, por la gran paciencia que tenéis de seguirme.





    Rafaela

   

martes, 3 de diciembre de 2013

A MI NIETA MARINA




Imagen de Internet

Eres tu la personita que ocupa mi tiempo,
la que embelesa mis horas y pensamientos
 Quisiera tenerte por siempre entre mis brazos,
  acunarte y mimarte eternamente.
Sentir tu tierna mirada reflejada en la mía
  y esa suave sonrisa tuya acariciando mi alma.    
  Tener tus manitas de seda dibujando mimos en mi cara,
   es lo que anhelo al despertar cada mañana.
 Llenar de besos tus sonrosadas mejillas
 y escuchar tus risas hasta el final de día. 
 El tiempo pasa volando, crecerás, y aún sintiéndote cerca te alejaras, 
pero hasta entonces, quisiera sentir tu mano junto a la mía
para ser tu reflejo y tu guía mientras la vida nos mantenga unidas.


      Rafaela


viernes, 22 de noviembre de 2013

ESOS OJITOS NEGROS.



Cuantos recuerdos con el Duo Dinamico y Esos ojitos negros.

Con ellos hemos cantado, bailado, soñado y hasta nos hemos enamorado.  

De los dos, cual era el que os gustaba más? A mi me gustaba Ramón.

Para todos, gracias por seguirme. Besos y abrazos blogueros. 





              Rafaela

             
    
     

miércoles, 13 de noviembre de 2013

VIAJES CON MI MADRE



Esta es una entrada que tengo en el primer blog. Hoy me acordé de ella y la paso a este nuevo.

Aprovecho para mandaros a todos, besos y abrazos blogeros.
  
      
     



Pocos recuerdos tengo de mi madre, pero los pocos que tengo los guardo como si no hubiera pasado el tiempo.
Parece que fue ayer cuando ella me contaba que vine al mundo en Aldea de Cuenca(Córdoba)

 
Aldea de Cuenca era el pueblo donde mi madre nació.
Viviendo ellos en La Garganta, me contaba que se fue unos días con sus padres, Rafael y Antonia para que yo naciera allí. Pero cosas de aquellos años, hasta pasados dos días no me registraron en Conquista, y así consta en mi carné de identidad, ósea que figuran en realidad dos días menos y tampoco es real el pueblo donde nací. ¡Menos mal que no me cambiaron de provincia! Al menos los dos pueblos son de la provincia de Córdoba.

Después de aquel primer viaje de vuelta en mis primeros días de vida, hice algunos mas con mi madre a Aldea de Cuenca siempre que había que visitar a los abuelos.

 
El recorrido desde el punto de vista de hoy no era de muchos kilómetros, pero se tardaba día y medio en llegar. El viaje se hacia en aquellos trenes antiguos con los vagones y asientos de madera.
Montábamos en La Garganta, siguiente pueblo Conquista. El tren hacia su recorrido por el hermoso Valle de los Pedroches pasando por 10 estaciones más, hasta llegar a la gran estación de Peñarroya. A este pueblo siempre se llegaba de noche, tenia cantidad de vías por las que había que cruzar saltando entre el ruidoso trajín de la maquinas haciendo sus maniobras. No muy lejos de la estación dormíamos en una pensión, para continuar al día siguiente y pasando por otras tres o cuatro estaciones llegábamos a La Coronada, de este pueblo salía un autobús o viajera que nos llevaba a Granja de Torrehermosa y luego andando unos tres kilómetros hasta la Aldea.

No puedo recordar cuantas veces hicimos aquel viaje ella y yo. Si recuerdo con toda claridad como era el traqueteo del tren y el silbido de la maquina de vapor cuando iba llegando a las estaciones. Casi todas construidas en dos alturas, en la parte de abajo estaba la sala de espera y arriba la vivienda, algunas tenían macetas en las ventanas, o rosales en la puerta, en otras había una hilera de eucaliptos que se podían divisar desde lo lejos con un reloj grande colgado en la fachada y el jefe de estación recibiendo al tren con su banderín, para luego pasado un tiempo dar la salida haciendo sonar su silbato.

 
A mis pocos años ya sabía apreciar la belleza del paisaje según avanzaba el tren pasando encinares y suaves colinas, viendo las piaras de cerdos ibéricos por la dehesa corriendo asustados cuando la locomotora sonaba su portentoso silbato, que seguro seria intencionado por el maquinista para provocar tal alarma a los pobres cerdos. Recuerdo la forma de entretenerme intentando contar las encinas que se iban quedando atrás.
Los asientos de madera de aquellos trenes, oía decir que eran incómodos, pero de pequeña para nada notas esa incomodidad, solo se que me dormía encogida en el asiento y la cabeza encima de mi madre o en sus brazos cuando no había sitio libre.

 

En el tren se llevaba aquella cesta de mimbre con asa en el centro y dos tapas a ambos lados, con la tortilla, las morcillas, el queso y el pan para comer durante todo el viaje. (Y siempre algo para llevar a los abuelos) Era muy curioso como hacían amistad los viajeros charlando, y como a la hora de comer se ofrecían unos a otros de lo que llevaban, otras veces se prestaban la navaja, como fue el caso de mi madre una vez que se le olvidó. En aquel mismo viaje por la noche en la pensión que teníamos que dormir, mi madre pronto le buscó solución para partir una pequeña sandia con un golpe en el lavabo, asunto arreglado. Nada de quedarse sin comer sandia por no tener navaja.


De aquella pequeña Aldea no recuerdo mucho, solo la casa de los abuelos, tenía un comedor grande con habitaciones a los lados y al fondo la puerta que daba al patio, en el comedor a la derecha un fogón o chimenea, como si fuera un horno pequeño, que solo se le ponía paja prensada, para cocinar no estaba mal pero a la hora de calentar dejaba mucho que desear. Mi madre acostumbrada a las buenas lumbres de San Serafín, la oía quejarse de pasar frió en los días que estábamos allí si alguna vez fuimos en invierno.


     Rafaela.

viernes, 8 de noviembre de 2013

INTENTANDO HAIKUS



Vuelvo a intentarlo.

Para aprender hay que intentarlo, probar y equivocarse si es preciso una y mil veces.





Besos y Abrazos blogueros.
               

Al caer la tarde

 Anaranjados y ocres

  huele a otoño
 

Noche oscura

parecen luciérnagas

brilla la ciudad








domingo, 3 de noviembre de 2013

MARIQUILLA BONITA













 Esta entrada es para los que nos emocionamos recordando cosas sencillas. 

Imagen de la red



Esta canción me trae recuerdos de mi niñez, aquellos años 50-60, cuando se escuchaban los discos dedicados en la radio. Era muy emocionante escuchar los nombres de las personas a las que iba dedicada la canción, por más que se agudizaba el oído nunca decían nuestro nombre, ni ninguno conocido. Estar escuchando dedicatorias durante más de diez minutos se podía hacer pesado pero al final estaba la canción esperada, que era lo importante.
Recuerdo aquellas tardes en familia cosiendo y escuchando canciones que un dia tras otro siempre eran las mismas. Claro que era la única manera de escuchar algo de música, al oírlas tantas veces llegábamos a cantarlas durante horas imitando a los artistas sintiéndonos felices lanzando nuestros gorjeos al aire cantando a coro.   
   

domingo, 27 de octubre de 2013

BAJO LOS CIPRESES



          
Imagen de la red
                    
        Un año tras otro, todo sigue igual bajo la sombra de los cipreses. Ni una pequeña señal, nada que muestre lo que hay después de aquel  lugar tan fúnebre donde seres queridos dejaron junto a ellos un pedacito de corazón. Ese lugar del que ninguno vuelve para contar algo que tranquilice a los que quedaron añorando su ausencia.
Grabado sobre aquella gran losa que luce tan pulida como fría. Un nombre y una fecha recordando que hay gente que les quiere y que su cariño será por siempre.
 Algunas flores y una visita al año es todo lo que necesitaron desde aquel adiós definitivo. Un pequeño acto de amor mientras sigan en su memoria.
Que duro es continuar la vida tan solo con su recuerdo.
 Muy duro tener que acostumbrarse a vivir sin su presencia.
 El tiempo pasa y cura las heridas que fueron dejando todos los que un día se marcharon.  Cicatrices superpuestas van formando un caparazón fuerte y resistente que termina por cubrir la amargura sentida durante la primera fase del duelo.
Luego, el silencio, la paz, la esperanza y el recuerdo, acompañaran de por vida.    


             Rafaela.
                

jueves, 24 de octubre de 2013

HAIKUS


Saliendo el sol

¿Que nos depara el día?

Será sorpresa. 


Allá de lejos,

rodeado de trigo

pueblo chiquito.



Entre árboles,

las nubes en el cielo

proyectan formas.



 Llegó el otoño,

solitaria quedaste

en el rastrojo.


Aunque no cumplan la normativa, cuando observo fotos e imágenes no me resisto a inventarme haikus.


Os doy las gracias a todos los que dejáis vuestros comentarios, también para los que pasáis más silenciosos. Para todos abrazos y besos.


Rafaela
 



jueves, 17 de octubre de 2013

LA VIEJA BARCA



    

Vieja y solitaria está la barca

 pasando las horas  ensimismada  en la añoranza de tiempos pasados en que fuera acicalada y mimada por su joven barquero sintiendo orgullo de ver reflejada su juventud sobre las aguas de aquel gran lago en las noches de luna llena.
Si pudiera  contar lo vivido navegando entre nenúfares y aves acuáticas, bordeando canales entre parajes de arrozales, paseando por huertas y naranjales aspirando su intenso aroma de azahar junto a típicas barracas e idílicos paisajes que fueran inspiración de aquellos Grandes Escritores.




Cuantas historias podría contar la vieja barca.

Hablaría de pescadores y su arte con el redolí a la caza de la escurridiza anguila,

compartiendo con ellos jornadas intensas y agotadoras, para después llegada la tarde,
 acunar alguna pareja enamorada durante puestas de sol inigualables, ansiados en la calmada noche para vivir su torrente de amor desenfrenado.

Mas ahora, llegado el triste y frió otoño, solo le quedan recuerdos en la inmensa quietud de su querida Albufera. 

   
    Rafaela.

  




martes, 8 de octubre de 2013

EL CAPOTE DEL PASTOR






 Por el camino el agua hacia grandes regueros deslizándose monte abajo con la alegría de sentirse liberada de la nube que la tuvo agarrada hasta aquel momento.
 ¿Por qué no podría venir su padre a comer a casa ese día? Se preguntaba mientras salteaba los charcos seguida de su perrita Muñeca que la imitaba en todo lo que hacia.  Aunque las botas de agua y el largo capote le resguardarían de pillar una pulmonía, no era un buen día para comer en el campo. No paraba de llover y a nadie se encontraría en el camino, solo la compañía de su perrita la hacia sentirse fuerte. Otras veces sentía miedo, cuando a través de la intensa lluvia, confundía las zarzas del camino y alguna que otra encina con fantasmas que la observaban esperando el momento de poder atraparla y cortarle el paso de un zarpazo, pero mas bien era ella la que podía asustar a quien se cruzara en su camino, parecía un pequeño zombi tambaleándose entre aquel barrizal.

A ambos lados del sendero se veía pasto seco o barbecho, era señal inequívoca de que comenzaba el otoño.
 Al pasar junto a la era, todavía quedaban algunas señales de la actividad del pasado verano, el viejo carro, la maquina de ablentar, el trillo, todo era quietud y silencio, esperando ser guardado hasta la próxima temporada. Una pareja de mulos se resguardaba junto al almiar de paja formado con los restos de  la ya, recolectada cosecha, era la única señal de vida que se encontró en el recorrido. Este lo había hecho en otras muchas ocasiones con días de sol, parándose a recoger  florerillas silvestres, observando el vuelo del águila o cogiendo moras de las zarzas y engarzándolas en un junco para lucirlo como collar, pero nunca lo había hecho sola, siempre tenía a su lado la inseparable compañía de su hermana. ¿Qué le pasaría aquel día que no podía acompañarla? Sin ella, le parecía todo tan triste.

  El agua caía fuerte, formando una gran cortina que le impedía ver con claridad a lo lejos, tan solo podía divisar algo, unos cuantos pasos por delante de ella. 

Imagen de Ketari
Siguió caminando, intentando no perder la vereda, y pronto se encontró bajando una pequeña pendiente y al final de esta, varias encinas y debajo de ellas muchas ovejas todas muy unidas y arremolinadas sin levantar las cabezas rumiando lo comido. Al mismo tiempo oyó el ladrido de los Mastines alertados por aquel pequeño bulto que se movía con dificultad dirigiéndose hacia ellos. En ese instante sintió latir su corazón mas deprisa, y notó que todo a su alrededor se había iluminado ante sus ojos aunque no hubiera  parado de llover, se sentía a  salvo, ya no le importaba el diluvio que estaba cayendo, siguió con paso ligero hasta encontrarse con una pequeña hoguera que chisporroteaba dentro de la choza imprivisada con algunas ramas entre los matojos y cubierta por un gran capote de pastor. Allí dentro se estaba bien, la pequeña sentía toda la protección que necesitaba. Fuera seguía el chapoteo del agua que resbalaba hacia ambos lados del pequeño refugio. Las judías del pucherillo le sabían a gloria junto al calor de su perrita Muñeca y el cariño de su padre. 


     Rafaela              

viernes, 27 de septiembre de 2013

VILLA DE CONQUISTA





 Eres pequeñita y blanca, de ese blanco intenso que solo sabe reflejar el sol de Andalucía. Eres una Villa mas, entre  las 17 que forman la comarca del Valle de los Pedroches o “llano de las bellotas” según los musulmanes.
Se que existes desde el siglo XVI, que fuiste parada obligada en el antiguo Camino de Plata en su recorrido entre Córdoba y Toledo.

De ahí tu antigua posada en la Casa de José Redondo
 





 Te sientes orgullosa de la majestuosidad de tu gran dehesa toda ella preñada de encinas centenarias que dan sustento a toda tu ganadería, entre las que destaca el cordero y las grandes  piaras de cerdo ibérico.  
 
Conquista y sierra de la Garganta.

 Siempre acompañada por la altiva mirada de tu vecina La Morra, sierra de La Garganta, que aun perteneciendo a  distinta provincia delimitada por el rió Guadalmez, estuvisteis siempre unidas la una a la otra, por su gente, su trabajo y sus fiestas, por eso también como buenas hermanas seguís compartiendo la belleza panorámica que os rodea y la pureza del agua de su pantano.

 Dicen todos los que te quieren, que eres bonita y tranquila, que no eres pueblo de paso,  que todo el que se acerca a ti es porque quiere conocerte, y si vuelve es porque quedó prendado de la paz y sosiego que se respira a tu lado.

La Fuente
También me hablan de tus días calurosos de verano pero frescos en la noche, que invita al trasnoche bajo la luz de las estrellas, derrochando tertulias amigas junto a la antigua fuente al final de la calle que lleva su mismo nombre. -Calle la fuente-.

Se que un día, allá por el año 1948 me bautizaban en tu antigua Iglesia de Santa Ana, aunque la que yo conociera,13 años mas tarde, fuera la nueva iglesia levantada sobre el solar del mismo templo y fue mi refugio al final de cada tarde amparándome en rezos bajo sus muros. Si es cierto que la virgen escucha, seguro que recordará mis oraciones, Ella escuchaba en silencio mis continuas quejas por la vida que me toco vivir a tu lado, sin hacerme jamás ningún reproche.

Recuerdo tus patios frescos por el verdor de sus parras y macetas, oliendo a geranios y claveles, como todo pueblo cordobés. Tus calles engalanadas con pequeños altares adornados con flores y macetas el día del Corpus Cristi. El Domingo de Ramos. Las procesiones de tu Semana Santa.    

Me cuentan que cada Mayo en la romería de San Gregorio se reúnen los paisanos junto a una pequeña ermita para celebrar su día en los verdes y frondosos prados que la rodean y, bajo la sombra de las encinas comparten comida y bailes haciendo del día un hecho inolvidable.

Se que celebras tu fiesta grande cada 26 de Julio en honor a tu patrona: Santa Ana.

Supe de tus candelas cada 2 de febrero en el día de la Candelaria.

Estación antigua
 También recuerdo tu estación, con aquel ir y venir de trenes. En principio con las maquinas de vapor y la electrica; luego, mas tarde el rápido Automotor. Viajeros que se despedían ondeando al viento pañuelos, para luego recoger alguna lagrima perdida después del duro momento de decir adiós a los seres queridos.
 Recuerdo tardes de domingo paseando entre sus vías queriendo que pasara el tiempo lo más rápido posible y, en la mente la ilusión de un día no muy lejano, poder subir a uno de esos trenes para viajar muy lejos donde los recuerdos  no dolieran tanto. 
Y ese día llegó, y  marché a un mundo distinto y desconocido para mí, y siguió siendo duro hasta acostumbrarme. Por algún tiempo no supe decir si fue mejor o peor, pero si que aprendí a vivir de forma que tu recuerdo, aunque sin llegar a olvidar, aquella pena quedara minimizada con el paso de los años.
 Me contaban que habías cambiado mucho, pero cuando a la vuelta de los años volvimos a vernos,  te encontré con la misma melancolía de antaño, como si mi reloj del tiempo se hubiese detenido. Mis recuerdos se arremolinaban de nuevo para volver a recordar lo vivido, no como te recuerdo desde lejos, sino con sensaciones tan tristes y vivas, que  no me parecía que hubiera transcurrido toda una vida.

Cuando me dicen mis paisanos cómo  pasan junto a ti sus días felices, siento no haber podido conocerte en distintas circunstancias para poder valorar todo el encanto que me cuentan que tienes y que yo, no supe apreciar. Fueron tan pocos los días felices que pasé en tus calles, que quizás por eso mi añoranza no sea tanta.
Solo en la distancia me gusta saber que estas ahí, que fuiste el pueblo donde mi madre puso toda su ilusión con la casa de sus sueños -aunque su estancia en ella fuera tan corta. La Conquista donde mi padre soñaba volver para terminar sus días a la sombra de sus queridas encinas. Para también dejarnos antes de conseguir su sueño.

 Espero que algún día pueda  pensar en ti de distinta forma, mirarte sin recordar que me diste muy poco de esos días de luz y  sol radiante que dicen todos que sueles repartir con frecuencia. 

      Rafaela

                                    

domingo, 22 de septiembre de 2013

LA NIÑA DE PIES DESCALZOS





Un día buscando imágenes me encontré con el blog, Galeria de Raul    http://raultamaritmartinez.blogspot.com.es/2012/07/desnudos-al-oleo.html   y sus bonitas pinturas.
Observando estos dos cuadros me brotaron estas letras. Gracias Raul. 

Sola con nenufares



  A la niña de pies descalzos
  nada le importan las horas tórridas del medio día,
baja la agreste vereda que lleva hasta el rió,
saltando de charco en charco
para empapar su alma de libertad serena

 Coquetea desnuda melena al viento,
  quiere danzar gozando bajo los juncos de la ribera

  No advierte que una cascada de sensaciones nuevas le esta acechando, y
  una fina guirnalda de madreselva
   florecerá en la primavera de sus mejillas.

   Al dejar  caer su inocente cuerpo sobre la fría hierba
siente sobre su espalda la fuerza del árido sol de agosto
Descanso sobre la hierba.
 con la pasión acompasada de unas manos amorosas explorando su piel de amapola   
 que le hace sentir un dulce cosquilleo abrazando su cintura,
 haciendo estremecer su cuerpo y brillar sus pupilas.

 la niña se hizo mujer y  vuela en alas del placer a lo desconocido,
 mientras unos dedos se pierden en la maraña de sus cabellos,
 susurros y besos pelean por escapar al viento
  para saborear su amor por el fin de los tiempos.

viernes, 20 de septiembre de 2013

LOS PEREGRINITOS

 
En mis año jóvenes me encantaba Ráphael. Este bello poema de Federico Garcia Lorca, con arreglos de Waldo de los Rios, fue una canción de gran éxito en el año 1969.

Hacia Roma caminan
dos pelegrinos,
a que los case el Papa,
porque son primos.

Sombrerito de hule
lleva el mozuelo,
y la peregrinita,
de terciopelo.
Le ha preguntado el Papa
que si han pecado.
El le dice que un beso,
que le había dado.
Al pasar por el puente
de la Victoria,
tropezó la madrina,
cayó la novia.
Y la peregrinita,
que es vergonzosa,
se le ha puesto la cara,
como una rosa.
Han llegado a Palacio,
suben arriba,
y en la sala del Papa
los desaniman.
Y ha respondido el Papa
desde su cuarto:
¡Quién fuera pelegrino,
para otro tanto!
Les ha preguntado el Papa
cómo se llaman.
El le dice que Pedro
y ella que Ana.
Las campanas de Roma
ya repicaron
porque los pelegrinos,
ya se casaron.
Le ha preguntado el Papa
que qué edad tienen.
Ella dice que quince,
y él diecisiete.




lunes, 16 de septiembre de 2013

SINDROME POSVACACIONAL



Este escrito lo publiqué en mi otro blog en Septiembre de año 2011. Hoy leyendo la ultima entrada de mi amiga Besanahttp://besana1.blogspot.com.es/ me vino a la memoria y vuelvo a ponerlo en mi nuevo blog.
Este año pocos seran los que se quejen de estos sintomas.

Imagen de la red



 Después de mas de un mes totalmente olvidada de Internet y del blog. Tengo que decir una cosa. ¡Creo que me siento atacada por el síndrome postvacacional! No encuentro el momento de pensar en algo para escribir en el blog. ¿Será eso lo que me pasa?

Hace pocos años, que sabemos que existe este síndrome. Aunque no esta reconocido como una enfermedad, al día de hoy se esta estudiando y cada vez se le esta dando mas importancia.

Aquello que en los 70, 80, 90, años de mi época laboral solo se le llamaba “preocupación” “agobio”, aquello que sentí tantas veces después de las vacaciones y me hacia perder el sueño y la tranquilidad.
Lo de la vuelta al trabajo sin saber que hacer con los niños porque el colegio no empezaba hasta mediados de Septiembre, haciendo una y mil cuentas para poder comprar tantos libros, que normalmente no eran solo para uno, si no para tres, además de uniformes, chándal y zapatos, porque los niños crecían. ¡Y con que rapidez crecían cada año! Aquel sin vivir que se sentía por estas fechas, no era otra cosa que síndrome postvacacional.

Dicen los expertos en el tema, que hace años no se hablaba de este síndrome porque no existía, más bien creo que nadie por entonces se planteaba que aquello que nos pasaba fuese una enfermedad.
A nadie se le ocurría pensar que después de unos días de descanso, tuvieses que ir al medico por no tener ganas de ir al trabajo o por echar de menos los días tumbado al sol sin tener horarios nada mas que para pasarlo bien.
Esa desgana se supera con saber organizar el tiempo, sin dar mayor importancia a los síntomas que se notan y poniéndose de manos a la obra que tengas por delante, buscando ratos de ocio en actividades que te gusten. En definitiva tratar de sacarle algo positivo a la vida cotidiana
Es normal que agobie la vuelta a la rutina, pero no es para tanto, solo es un poco de cuento al sentir la añoranza de los días de ocio.
 

En mis años le cuentas al medico estos síntomas y poco menos que te manda a “freír espárragos” como se dice vulgarmente.
Espero que lo mio sea pasajero.

sábado, 7 de septiembre de 2013

PASEO EN EL TELEFERICO

 Basta un pequeño paseo de 2.457 metros, a 40 metros de altura para disfrutar de una panorámica distinta de Madrid.

 Poder cruzar desde el paseo del Pintor Rosales al corazón de la casa de campo por las alturas y en tan solo 11 minutos mirando desde arriba el rió Manzanares cruzado por el puente de la Reina Victoria, pasando por encima de la M 30, observar a lo lejos las Torres Business,Torre de Madrid, Catedral de la Almudena, San Francisco el Grande o la fuente del Lago, la que podemos ver rodea por la frondosa y variada vegetación de la casa de campo. Es un paseo bastante original y de una  agradable sensación. Aunque de breve recorrido si lo hacemos de ida y vuelta tenemos tiempo suficiente para sacar algunas fotos para el recuerdo.