viernes, 2 de mayo de 2014

RECORDANDO A MI PADRE

San Serafin, al fondo la enramada.



Hoy quiero recordar aquellas mañanas frías de invierno, donde nunca faltaba el calor de la lumbre, junto con el olor a pan tostado de las migas que preparabas con tanto amor. Salid muchachos –Decías- salid a la calle y mirad la chimenea, veréis volar las migas que volverán a caer de nuevo a la sartén sin que se pierda ni una. Nosotros seguíamos el juego de salir y entrar, así nos entretenías riendo hasta que llegaba el momento de dar buena cuenta de aquel suculento almuerzo, que aunque repetido cada mañana, siempre nos parecía delicioso.
Después de aquel desayuno con las primeras luces del alba, sin temerle al hielo o escarcha, salías hacia la enramada con el zurrón lleno de ilusiones, donde además guardabas la pócima mágica para estar siempre feliz. Torreznillos en la tartera, un trozo de pan y queso, la morcilla de la matanza y sin faltar la navaja, y algún tomate con sal. Para la sed agua fresca que corre por los arroyos, bajando desde la sierra o tal vez de algún pozo.     

Por las noches te recuerdo junto al calor del fuego haciendo preciosas labores en cuero. Sin ser zapatero, sabias hacer botas, zahones y polainas. Tenías unas manos maravillosas. Yo observaba con ojos de niña que admiraba lo que hacia su padre tan meticulosamente, hasta conseguir aquel labrado sobre la piel. Cuanto trabajo y cuanta paciencia. Y al final una obra de arte.

  En principio fuiste pastor, pero un pastor muy especial. Para ti no existía mejor contrato que la palabra dada con un apretón de manos, ser legal fue tu mejor virtud, unida a esa humildad que te caracterizaba. (Hoy me siento orgullosa de la gran herencia que me dejaste) Siempre con la ilusión de aprender y prosperar aprendiste las “cuatro reglas” (como tú decías) y un poco mas tarde, el carné para conducir camiones. Esta fue la profesión que amaste hasta el final. Te sentías orgulloso de haber sido camionero, contento de todo lo que te enseño el viajar.  Aunque esta profesión también fue muy dura, te permitió conseguir que nada faltara a la gran familia que formaste y que tanto amabas.

La vida te golpeo fuerte cuando mas te sonreía, quedando solo tan joven, con cuatro hijos sin su madre, el mundo se derrumbaba. Después tuviste nuevos tiempos, para volver a empezar, y vivir días de intensa felicidad. Esos que ninguno de tus hijos y nietos olvidará.
Tampoco fueron buenos tus últimos cuatro años, de nuevo perdiste a tu compañera, la que te ayudo a superar aquel primer trance tan doloroso de tu vida. Quedaste sumido en una tristeza que esta vez pudo contigo.

El día de las cruces, fue siempre un día muy especial para todos nosotros. Habías nacido este día, hace ochenta y nueve años, y desde hace diez, también recuerdo con tristeza cuando nos dejaste en este mismo mes de mayo.

Quiero recordarte solo en los días felices, que los tristes pasasen de largo sin detenerse demasiado tiempo. Eso es lo que quisiera.

             Por un instante quisiera
            volver a mis años de niña,
         escuchar  tu voz como entonces
              para llamarme Rubita.
      Sentir tus brazos subiéndome a lo alto,
                 por un instante quisiera.
                    Y poder decirte al oído.
                        Papa te quiero.

 Tu hija, Rafaela.


21 comentarios:

  1. Muy buenas palabras como siempre q escribres de esta gran persona y ser humano q fue nuestro gran padre gracias hermana x compartir con nosotros estos recuerdos un besazo

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  2. Gracias, gracias porque al leerte nos hacemos mejor persona, siempre hay bondad en tus letras, la misma que se aprecia de tus ojos. Muy entrañable tu recuerdo con un final precioso, yo creo que lo está leyendo, una y otra vez porque el también te quiere. Un abrazo con cariño

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  3. El reconocimiento de los valores de personas tan importantes para nosotros como nuestros padres es algo imprescindible. Enhorabuena por esta entrada tan entrañable. Saludos desde mi mejana

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  4. Qué hermosos recuerdos, y qué historia tan triste. Siempre creí que nuestros padres, gente dura y trabajadora, supieron vivir la vida intensamente a pesar de los sinsabores, y nos dejaron esa gran herencia.

    Un beso Rafaela.

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  5. Precioso Rafael! tus palabras de amor a un padre que te hizo sentir feliz en tu infancia con tanto amor que iba dando a los suyos.
    Aprender las cuatro reglas fueron fundamentales para dar la felicidad y lo necesario a su familia.
    Que tu papá esté en paz y en donde esté se siente orgulloso de ti.
    Un abrazo.

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  6. Bonito recuerdo a tu padrem seguro te sentiste muy cerca
    besos

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  7. que cosas tan bonitas escribes cuando te salen del corazon, me encanta, asi recordare a mi abuelo. precioso mama.

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  8. Una entrada muy emotiva, me ha gustado mucho ese recuerdo tan estupendo de tu padre.Besicos

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  9. Recuerdos que permanecen en tu corazón, porque tu padre sigue en ti, porque tu padre permanece no solo en el recuerdo del pensamiento sino en tu corazón.

    Un beso.

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  10. Hola Rafaela, me he emocionado al leer tu entrada, ya que como cuentas tuviste de padre a un ser muy especial, es por eso que le guardas tan bonito recuerdo y que como a muchos nos gustaría que todo volviese a cuando eramos niños y poder tenerles de nuevo junto a nosotros verdad?, gracias por compartir tan emotivos recuerdos.

    Besos.

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  11. Tras más de 15 años de no tenerle conmigo, todavía no puedo mirar una fotografía suya sin morirme de dolor.

    Un beso y tu cafelito, Rafaela.

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  12. También sigo añorando al mío después de casi cinco años... se les ache mucho en falta...seguro que tu padre ha sonreido hoy.
    Un beso.

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  13. Rafaela, que precioso recuerdo de tu padre-madre, así les toca a veces a los hombres cuando falta la mujer, o a la mujer cuando faltó el padre, es muy duro, pero el cariño y el recuerdo van también en partida doble...
    Un gran abrazo, querida

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  14. Eso es honrar a un padre. Felicidades.
    Un abrazo.

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  15. Un homenaje precioso, que desborda amor en cada palabra. Me ha encantado compartir estos recuerdos contigo: las migas para desayunar y la tartera con el almuerzo: torreznos, queso, morcilla... ¿sabes? la de mi padre contenía lo mismo.

    Un abrazo grande Rafaela

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  16. Rafaela, que hermoso poema, te escribo con una emoción contenida y las lágrimas brotando de mis ojos, y nublando la vista.
    besos

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  17. Entrañable y emotiva entrada.

    Besos.

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  18. Cuando puedas, pásate por mi blog. Gracias y un saludo.

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  19. Tan sólo decirte Rafaela que es precioso. Yo también echo mucho de menos al mío, el 24 de este mes hará ya 17 años. Un abrazo y buen fin de semana amiga.

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  20. No me extraña que te sientas orgullosa, se ve que fue una persona sencilla dentro de un alma de gran caballero. Muy bonitas letras dedicadas a quien tanto te quiso siempre. Me ha gustado leerte. Un abrazo.

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  21. Rafi muy bonito, tu padre se sentiría orgulloso de su Rubia como tú bien dices, como lo estaba de todos sus hijos.
    Felicidades eres una gran escritora.
    Besos. Josefa Juidia

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