lunes, 10 de junio de 2013

LA NIÑA RUBIA

El matrimonio aquel no tenia hijos, por ese motivo María no era feliz, su vida transcurría monótona y obsesionada con la idea de tener niños.
Imagen de Internet
Su marido tenía tierras y ganado que con ayuda de jornaleros lograban buenas cosechas. Tampoco a la señora le faltaba una criada para lavarle la ropa y ayudarle en el cortijo.
María tenía todo lo que mucha gente de su entorno en aquellos años 50 le podía envidiar. Cuando a su alrededor todos pasaban fatigas para conseguir un jornal, ella se podía permitir el lujo de usar cremas para la cara, el Visnú, los perfumes y muchas otras cosas prohibidas por la escasez de la época para las demás mujeres.

Su cara muy blanca por las cremas o polvos que usaba, el pelo muy largo y liso, de un negro brillante pringoso (contaba ella que lo cuidaba con aceite de romero) la impresión al ver su aspecto resultaba un tanto extraño en aquel mundo bucólico en el que vivían en medio del campo. El matrimonio no le gustaba relacionarse con la gente de la zona, salían de casa solo lo imprescindible.

María solo se ocupaba de ella pensando la forma de llenar ese vacío que sentía al faltar ese hijo tan deseado. No podía entender porque le había tocado la desgracia de no tenerlos cuando todas las demás mujeres tenían tres, cuatro, cinco, incluso más.
No muy lejos de donde vivían había un matrimonio más joven que ellos que tenían un niño y una niña. Desde que nació aquella niña, María se encapricho de la pequeña. según la veía crecer le parecía una princesita, con ese pelito tan rizado y rubio. Justo la hija que ella hubiera deseado tener.

Como dicho matrimonio tuvieron años después otra niña, María empezó a soñar pensando que podía ser la ocasión de pedir la pequeña a sus padres, supuesto ellos tenían ya otra, no les importaría dársela. Según lo venia pensando se lo expuso al matrimonio vecino, a la niña no le faltaría de nada, la tendrían cerca para verla todos los días y en su casa podía vivir con todos los caprichos que en esa humilde casa no podían darle.
Como era de suponer aquellos padres amantes de sus hijos recibieron esta propuesta como una locura de aquella señora caprichosa que pensaba conseguir todo con su dinero. Dijeron un no rotundo a tanta insensatez. Cuando alguna vez insistía en hablar del tema, ellos lo dejaban pasar, como que la mujer no estaba bien, como si les diese pena de su mente obsesiva. Solo le respondían ¿Pregúntale a la rubita?

Sin embargo ella no se daba por vencida y no dejaba de acosar a la pequeña, con palabras como ¡Estarás muy bien, vente conmigo! ¡Mira que tengo guardado, para cuando te vengas! La niña no hacia caso, solo entendía lo molesto que resultaba oír su cansina cantinela cada día que se la encontraba.

Después de 4 o 5 años, la obsesión de aquella pobre mujer no desaparecía; un día tuvo la ocasión de enseñarle a la pequeña las cosas que había perdido al no irse a vivir con ella. Le tenia una bonita habitación toda de rosa, con alguna muñeca, un reloj de oro además de una medalla y muchos cuentos. Esa fue la última vez que la niña la visito. Le dio tanto miedo, que llego a pensar que un día la encerraría en su casa.

Ni siquiera los cuentos podían llamar la atención de la pequeña que ese día fue consciente de lo que pretendía la señora. Quería separarla de sus padres y hermanos. Además, desde ese momento, también empezó a tener desconfianza de los pensamientos de sus padres. ¿Por qué no habían parado las ilusiones de aquella mujer? Tuvo que pasar algún tiempo sin verla, para que la pequeña no sintiera el temor de que la iban a separar de su familia.

Algunos años despues, aquella habitación fue ocupada por una jovencita adolescente, que colmaría la dicha de María y la tranquilidad de la niñita rubia.

34 comentarios:

  1. Bien se dice que todo termina bien, la mujer y la niña pudieron seguir viviendo cada una su vida tal como la querían.
    Bonita historia, un abrazo

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    1. La verdad Mari-Pi que el final fue bueno para las dos. No lo fue tanto para la joven a la que consiguió llevarse incluso de su ciudad. Un abrazo.

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  2. Decía el cantar: ni se compra ni se vende el cariño verdadero. Y qué más verdadero que el cariño de unos padres aunque vivan en la estricta pobreza. Muchos no entienden que los dones de Dios no entienden de dineros.
    Un abrazo

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    1. El amor de padres e hijos no tiene precio, sobretodo a los niños no se les puede comprar con regalos.
      Un abrazo.

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  3. Me puedo imaginar el miedo de la pobre niña y la desconfianza que la transmitían sus padres por no cortarlo por lo sano. Dejas muy bien el final de la historia para que cada uno imagine lo que quiera. ¿Fue otra chica quien ocupó su lugar?, ¿La señora logró secuestrar a una inocente jovencita?. ¿Al final y con el paso de los años la niña se lo pensó mejor?.....Buen final si señora. Un besote.

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    1. La señora seria la mejor del mundo, pero la niña rubia la veía como la bruja mala del cuento.

      Un beso Karras.

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  4. Un relato que me ha hecho recordar algún caso que se dio hace muchos años en mi propia familia, pero en esta ocasión sí dieron a la niña.
    Intrigante texto Rafaela.

    Un beso.

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    1. Era muy normal en aquellos años, lo que no sabemos es lo que sufriría la niña que dices, hasta acostumbrarse a su nueva familia...
      Un beso.

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  5. Hubo y hay casos muy parecidos. Besicos.

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    1. Se regalaban los niños sin mirar consecuencias y traumas. Y no hablo de adopciones en regla de niños sin padres.
      Besos.

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  6. que bonito Rafi, soy Kathy

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    1. Hola Kathy me alegro que te haya gustado.

      Un beso.

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  7. Bonito relato, ni todo el oro del mundo puede comprar el auténtico cariño, claro que una pareja que quiere adoptar un niño, trás ser declarada pareja idónea para la adopción, le cuesta mucho tiempo y dinero poderlo conseguir.....y a eso no hay derecho, te lo digo porque soy abuela adoptiva y sé bastante del asunto por haberlo vivido.Besotes

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    1. Hola Charo te entiendo como abuela adoptiva, pero el caso que cuento era en los años 50 y una niña que vivía feliz con su familia que el capricho de una señora le hacia tener pesadillas por las noches.
      Besos guapa.

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  8. Hola Rafaela, muy buen e intrigante relato, da miedo pensar en la obsesion de la señora por la niña, mucho es que no uso su estatus de señora para poder quitarles a la niña por narices, y el final de que la niña tambien desconfiaba de los padres esta muy bien, pero los padres quizas no cortaron eso por ser ella quien era "la señora" y ya sabes que antes era como una autoridad, pero en resumidas el relato muy bueno, dejando ese final abierto para la imaginacion de cada cual:)

    Besos.

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    1. Hola Piruja, veo que entendiste muy bien, era por ser la señora por lo que pensaba que podía conseguirla.

      Besos guapa.

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  9. ¡Uff! menos mal que acaba bien. Conforme leía me estaba temiendo lo peor. Esas obsesiones pueden ser muy peligrosas, sobre todo en según qué épocas y según qué gente. Me ha recordado mucho las historias de los niños robados.
    Muy buena historia, Rafaela.

    Besos

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    1. La historia no termino mal del todo, lo peor fueron los años de acoso mientras creció la niña.

      Besos Jara.

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  10. Bueno pues menos mal que al final la cosa se dio bien, pero en aquellos años se dieron muchos casos de niños apartados de su familia por capricho de los ricachones que no podían tener hijos. Por eso dicen que nadie es feliz del todo. Esta gente tenía dinero a punta pala pero lo que tanto echaban de menos que era un hijo, no lo podían tener.

    Besos tocaya.

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    1. Así fue y sigue siendo no por tener dinero los ricos lo tienen todo, a veces les falta lo esencial, la sensibilidad de conocer el amor.

      Besos.

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  11. Que bonito Rafi,como todo lo que escribes me encanta,
    con las palabras idóneas.
    Un caso común en aquellos años,los ricos creían que con dinero podían conseguir hasta apartar a una niña de sus padres sin importarle el dolor que les causaban.
    Por suerte los padres de esta niña no se dejaron convencer y pese a vivir con menos dinero lo mas importante era estar junto a sus tres hijos.
    Besos. Josefa Juidia.

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    1. Hola Josefa, tu sabes bien de esa historia que tubo un final feliz. También sabes que aquella señora aun habiendo conseguido a otra joven, siempre que tenia ocasión repetía a la "niña rubia" lo que había perdido al no querer irse con ella.

      Besos.

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  12. Rafaela,primero de todo me alegro que por fin te hayas situado en este blog,tiene un color esperanza muy bonito y te sentirás bien...amiga.
    El relato que nos dejas es muy ameno y has puesto en él toda tu entrega y claridad para darle consistencia y realismo...La vida es así,los que tienen dinero les faltan otras cosas esenciales,amiga...Me alegro que al final todo se equilibrara y unos y otros se tranquilizaran.
    Te dejo mi felicitación y mi abrazo grande,compañera y amiga.
    Feliz miércoles,Rafaela.
    M.Jesús

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    1. Hola amiga, me gusta el verde esperanza por eso tengo suerte que nunca la pierdo.
      La historia termino bien, gracias al equilibrio que tuvieron aquellos padres.
      Gracias siempre por tus cariñosas palabras.

      Un fuerte abrazo.

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  13. Me hiciste recordar que antiguamente era muy frecuente en los pueblos, y también en las ciudades, casos en los que matrimonios sin hijos se hacian cargo de niños de familias con pocos recursos, conocí algunos casos. Lo menos malo era que en algunas ocasiones se trataba de familiares.Supongo que te has inspirado en algún caso conocido pues la historia esta relatada con mucho realismo. Siempre me pareció triste que la pobreza separase a los miembros de una familia.
    Un fuerte abrazo.

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    1. También se de algunos casos que dejaban sus hijas y al final se quedaban para siempre con la otra familia. El relato que cuento era que los padres no querían, pero la señora acosaba de continuo a la niña.
      Un abrazo Chela.

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  14. Gracias por avisarme de tu cambio. Ya no sigues el otro blog???. Un abrazo.

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  15. Cuando puedas pasa por mi blog, tengo un regalo para tí.Besicos

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  16. Yo soy de las que piensa que si la naturaleza no da hijos, es por algo y para nada hay que forzar la situación. Admiro profundamente a las personas tan altruistas que adoptan y aman a esos hijos como si fueran realmente de ellos.
    Un beso fuerte Rafaela.

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  17. Bonito relato, Rafaela, los ricos no siempre lo tienen todo.

    Un beso.

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  18. Perdona mi tardanza llevo unos dias quela cabeza está "más pa´lla que pa´ca".
    Un abrazo

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  19. Me encanta la forma tan humana que tienes de contar historias, eso ayuda a que llegue al corazón aun siendo relatos que quizás nos recuerden a otros, sólo por eso, por tu forma de contarlo, son especiales.

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  20. Me encanta la forma tan humana que tienes de contar historias, eso ayuda a que llegue al corazón aun siendo relatos que quizás nos recuerden a otros, sólo por eso, por tu forma de contarlo, son especiales.

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    1. Hola Javier al final te contesto por aqui tambien.
      Gracias por tu comentario tan amable y cariñoso.

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