miércoles, 16 de marzo de 2016

UNA SEMANA SANTA



Todos sabemos de la Semana Santa de Cuenca y la expectación  que ha producido siempre, caso muy distinto  para los pueblos pequeños que muchos de ellos no tenian cura, y más, si estos estaban a gran distancia de la capital y de difícil acceso por su ubicación entre montes y pinares.


Seria  por en el año 77 más o menos. Era Semana Santa y a Don Dimas le destinaban para hacer los oficios a un pueblecito perdido en plena serranía  de Cuenca. Complicada tarea llevaba por delante este buen hombre, este pueblo llevaba años sin cura, por lo que había perdido sus costumbres religiosas. A los vecinos que quedaban  se les habían olvidado, y a los paisanos  que volvían al pueblo en esos días no querían saber nada de la Iglesia ni de Santos, lo mejor era pasar el rato con los amigos y conocidos  en los dos únicos bares que quedaban en el pueblo.


Como otros años Don Dimas no estaría solo, le acompañaban cuatro matrimonios amigos, que junto con sus niños llegaron la tarde de aquel jueves Santo, con la ilusión de pasar unos días en un lugar tranquilo y acogedor en aquel pueblo perdido pero tranquilo, según parecía a primera vista.


A La mañana siguiente, Viernes Santo,  el Cura y los seis amigos seguidos de los ocho churumbeles  recorrían las calles participando en el Vía Crucis. Nadie más se acercaba a la procesión, nadie  salía de sus casas, solo le seguían con las miradas escondidas  a través de las ventanas y algunos hombres se asomaban a la puerta del bar extrañados de aquellos intrusos que venían a cambiarles su rutina. 


Llegada la tarde del viernes, era el momento de sacar en procesión La Cruz desnuda  y la Virgen de la Soledad, pero nadie acudía a portar el palio. Los forasteros se disponían de nuevo a iniciar la salida de la Virgen, cuando en aquel momento se oyó la voz de algunas mujeres  gritando y sacando a sus hombres del  bar. ¡No puede ser que os de todo  igual! ¡No podéis quedar indiferentes y que no os importe que vengan cuatro hombres de fuera a sacar vuestras imágenes en procesión como si aquí no hubiese hombres! Tocados en su amor propio los hombres corrieron  a la Iglesia para portar las andas de su Virgen y hacer el recorrido por las calles  del pueblo.  


 Así fue como aquellos vecinos terminaron todos  emocionados en una procesión de Semana Santa como las de antaño, y Don Dimas terminó satisfecho con la misión cumplida.


Rafaela




17 comentarios:

  1. ¿Sabes que esta escena casi la he visto yo ya en Conquista?

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  2. ¿Sabes que esta escena casi la he visto yo ya en Conquista?

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  3. Hola Rafaela, esque es lo mas normal la reacción de los habitantes del pueblo, ya que digamos estuvieron olvidados durante muchos años por la Iglesia, pero al menos luego ya volvieron a ser como antes, si no es por las mujeres...:), bonito recuerdo nos dejas.
    No se porque tu blog no se ha actualizado en el mio, vine por casualidad y me alegro de encontrarme con este recuerdo tuyo, gracias por compartirlo:)

    Besos.

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  4. Buenos días Rafaela.
    La misión cumplida llena el alma de paz quedando satifecha y el orgullo (Bueno) nos empuja a cumplir nuestra misión en la vida.
    La inercia y poco interes por la vida, son malos consejeros.
    Un abrazo.
    Ambar

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  5. Como yo soy como soy, la procesión la hubiera hecho únicamente el cura, con lo felices que estaban los aldeanos...

    Beso, compi,

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  6. Parece real, una historia creíble, los hombres ya se pusieron en marcha, ahoranles toca a ellas vestir la cruz. Un abrazo alegre

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  7. No hay nada mejor que despertar las conciencias a tiempo.
    Seguro que D, Dimas sonreiría satisfecho y habrá dado gracias a Dios por haberlo escuchado.
    Cariños.
    kasioles

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  8. Bueno, hubo un final feliz y la Virgen pudo recorrer su pueblo con orgullo.
    Es una pena que cosas tan sencillas y que no hacen daño a nadie,se pierdan.
    Feliz Semana Santa

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  9. Que bonito lograr lo que a todos hace bien.

    Abrazos feliz día.

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  10. Siempre hay una persona que tiene mas valor que los otros y desencadena lo pasivo.
    Bonito relato, un abrazo.

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  11. Bravo por esa sensibilidad de las mujeres, que lograron mover a los hombres y participar todos de esa procesión, que es tradición, cultura, historia y fé.
    Mi abrazo y mi cariño por compartir esta historia, Rafaela.
    M.Jesús

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  12. Don Dimas cumplió su misión.
    Los hombres dejaron la copa de vino.
    La imagen salió de procesión.
    Mujeres al poder.

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  13. No sabia de la historia pero si sirvió para que todos se implicaran y se cumplirá una misión bienvenida sea.
    Besos

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  14. A mi me gusta mucho la Semana Santa, pues la he vivido desde pequeñita y me ha encantado tu relato Rafaela ¡¡todos quedaron contentos!!.

    Un abrazo y feliz semana.

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  15. Ciertamente las tradiciones son las tradiciones. Y a todos aunque cueste reconocerle les llega, siempre que como bien cuentas llegue alguien de fuera y les quiera dar lecciones. Bss

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  16. Hola hermosa.
    Paso a saludarte, desearte una buena semana y darte un abrazo.
    Ambar

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