El tiempo corre deprisa y así
se siente la vida con el paso de los años
la experiencia acumulada nos va ayudando a llevarla
tropezando a cada paso es como se fue pasando.
Se fueron los años jóvenes dónde alguna vez
pensamos que el mundo no tiene fin, todo es vitalidad, todo alegría.
Lo de las canas y arrugas nunca llegará a nosotros,
eso es cosas de mayores y eso nos queda lejos.
Sin apenas darnos cuenta nos encontramos frente a esa realidad
que es la vejez
Y cuando llega esa etapa la percibimos más serena y tranquila,
asociada a una libertad que antes nos ataba a ciertas obligaciones,
y si la vez la aceptamos con mente positiva y una vida activa
tanto de cuerpo como de mente, manteniendo el círculo de amistades
y un propósito que te motive a seguir cada dia,
seguro que envejecemos con buena salud y bienestar.
En definitiva, en la vejez más que los años cuenta la actitud
de cómo los aceptamos.

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