viernes, 20 de marzo de 2015
domingo, 8 de marzo de 2015
MINAS DE SAN SERAFIN
Vuelvo a
mis inicios de este mundo de blogger. Fue cuando empezaba cuando publiqué esta
entrada, y fue así de esta manera como sin darme cuenta me fui dando a conocer,
casi siempre hablando de los años de mi niñez.
Repetiré
algunos de mis primeros relatos que tengo en el primer blog que hice.
MINAS DE SAN SERAFIN
![]() |
| San Serafin, solo queda la enramada. |
| Mis padres de padrinos en la boda del tio Andres |
Otro trocito de mis recuerdos esta en minas de San Serafín donde vivíamos,
pues aunque en aquellos años los pastores casi todos vivian en chozos,
mi padre fue un pastor privilegiado en ese sentido, aunque su trabajo
era duro y sin descanso, a mis padres siempre se les veía felices. Mi
padre llego a cuidar de 400 ovejas merinas y algunas cabras, Tenia tres
perros de la raza Mastín Español, tuvo un zagal o dos, que le ayudaban
en las tareas del rebaño, recuerdo uno de ellos, que luego la amistad
que unió a las dos familias, fue muy fuerte y para siempre.
Os cuento una anécdota de este chico que no podía dejar de contar, ya que siempre que estaban juntos Miguel y mi padre la recordaban para reír un rato. Creo que el primer día que el chaval llegaba a trabajar, tendría doce o trece años, llego tan limpio y bien peinado (que mi padre que era muy guasón le dijo) ¡bueno, bueno, muy peinadito bienes tu para ser pastor! creo que el chico empezó a pasarse la mano por la cabeza hasta despeinarse pensando que así le podía gustar mas para su trabajo.
Me gustaba ir a esperar a mi padre a la puerta de la enramada para ver pasar las ovejas de una en una, cuando una vez le pregunte como podía contarlas a todas, me explico su pequeño truco. Llevaba en la mano una piedra o chinato por cada 25 ovejas hasta el total de las que tenia, y cada 25 que pasaban tiraba una piedrecita al suelo, cuando terminaban de pasar todas, no tenia que tener ninguna piedra en la mano. Así nunca se equivocaba.
Teníamos casa como todos los trabajadores de la empresa, estas eran grandes, con luz eléctrica y mucha leña la cual era fácil de encontrar por la zona, toda la que cada uno lograba acarrear para los días invierno y como no, también para verano era la única manera de poder guisar, por algo todas las casas tenían además del comedor con chimenea, una cocina pequeña fuera, para el verano.
Las viviendas en San Serafín no serian mas de seis u ocho, estaban construidas de dos en dos en la ladera del cerro, también estaba la enramada y los pozos de la antigua mina, con una torre alta donde estaba el nido de la pareja de cigüeñas que volvían cada año con su majestuoso vuelo y su peculiar forma de castañetear los picos para comunicarse, con su llegada anunciaban la primavera y allí permanecían junto con sus crías hasta el otoño que se marchaban para tierras mas calidas a pasar el invierno.
Se vivía bien, aunque trabajaban mucho. Mi madre se ocupaba de los animales que tenían la suerte de poder tener, estos eran, una yegua que crió una potrilla, gallinas, pavos que después vendían, cerdos para la matanza de cada año y un huerto siempre bien cuidado con verduras, hortalizas y frutas en verano, también en invierno las coles o repollos y coliflores. Pensando en todos los recursos de que disponían, además de la leche de las cabras, mas algo de caza como conejos o perdices. (Podemos darnos cuenta que no tenían problemas para alimentarnos)
Lo que siempre eche en falta fueron juguetes y cuentos o libros, de eso no pude disfrutar mucho, solo la Enciclopedia Álvarez de la época, que me la aprendí de memoria de lo que me gustaba leer. (Pero hoy comprendo que todo lo que costaba dinero era lo que no podían darnos). Cuando alguna vez iban al pueblo a comprar, nos traían naranjas, chocolate, algo de ropa y tela para algún vestido que también nos hacia mi madre.
Hubo muchas cosas que yo desconocía hasta que fui algo mayor. Una vez una vecina me mando a casa de otra a por el molinillo de café. Pues se conoce que allí solo había este, porque recuerdo estar siempre con el molinillo de casa en casa, lo único que había visto moler en mi casa era malta de cebada y para mi ese era el café que conocía, como siempre he sido muy curiosa abro la tapa y que veo, ¡dos cagarrutas de oveja! Me vuelvo a contárselo a la vecina, a decirle el descuido y que las iba a tirar. Esta se enfado mucho y me dijo que dejara eso allí. Fue cuando supe como era el café.
¿Supongo que habréis adivinado porque habia dejado los granos de café en el molinillo?
Os cuento una anécdota de este chico que no podía dejar de contar, ya que siempre que estaban juntos Miguel y mi padre la recordaban para reír un rato. Creo que el primer día que el chaval llegaba a trabajar, tendría doce o trece años, llego tan limpio y bien peinado (que mi padre que era muy guasón le dijo) ¡bueno, bueno, muy peinadito bienes tu para ser pastor! creo que el chico empezó a pasarse la mano por la cabeza hasta despeinarse pensando que así le podía gustar mas para su trabajo.
Me gustaba ir a esperar a mi padre a la puerta de la enramada para ver pasar las ovejas de una en una, cuando una vez le pregunte como podía contarlas a todas, me explico su pequeño truco. Llevaba en la mano una piedra o chinato por cada 25 ovejas hasta el total de las que tenia, y cada 25 que pasaban tiraba una piedrecita al suelo, cuando terminaban de pasar todas, no tenia que tener ninguna piedra en la mano. Así nunca se equivocaba.
Teníamos casa como todos los trabajadores de la empresa, estas eran grandes, con luz eléctrica y mucha leña la cual era fácil de encontrar por la zona, toda la que cada uno lograba acarrear para los días invierno y como no, también para verano era la única manera de poder guisar, por algo todas las casas tenían además del comedor con chimenea, una cocina pequeña fuera, para el verano.
Las viviendas en San Serafín no serian mas de seis u ocho, estaban construidas de dos en dos en la ladera del cerro, también estaba la enramada y los pozos de la antigua mina, con una torre alta donde estaba el nido de la pareja de cigüeñas que volvían cada año con su majestuoso vuelo y su peculiar forma de castañetear los picos para comunicarse, con su llegada anunciaban la primavera y allí permanecían junto con sus crías hasta el otoño que se marchaban para tierras mas calidas a pasar el invierno.
Se vivía bien, aunque trabajaban mucho. Mi madre se ocupaba de los animales que tenían la suerte de poder tener, estos eran, una yegua que crió una potrilla, gallinas, pavos que después vendían, cerdos para la matanza de cada año y un huerto siempre bien cuidado con verduras, hortalizas y frutas en verano, también en invierno las coles o repollos y coliflores. Pensando en todos los recursos de que disponían, además de la leche de las cabras, mas algo de caza como conejos o perdices. (Podemos darnos cuenta que no tenían problemas para alimentarnos)
Lo que siempre eche en falta fueron juguetes y cuentos o libros, de eso no pude disfrutar mucho, solo la Enciclopedia Álvarez de la época, que me la aprendí de memoria de lo que me gustaba leer. (Pero hoy comprendo que todo lo que costaba dinero era lo que no podían darnos). Cuando alguna vez iban al pueblo a comprar, nos traían naranjas, chocolate, algo de ropa y tela para algún vestido que también nos hacia mi madre.
Hubo muchas cosas que yo desconocía hasta que fui algo mayor. Una vez una vecina me mando a casa de otra a por el molinillo de café. Pues se conoce que allí solo había este, porque recuerdo estar siempre con el molinillo de casa en casa, lo único que había visto moler en mi casa era malta de cebada y para mi ese era el café que conocía, como siempre he sido muy curiosa abro la tapa y que veo, ¡dos cagarrutas de oveja! Me vuelvo a contárselo a la vecina, a decirle el descuido y que las iba a tirar. Esta se enfado mucho y me dijo que dejara eso allí. Fue cuando supe como era el café.
¿Supongo que habréis adivinado porque habia dejado los granos de café en el molinillo?
sábado, 28 de febrero de 2015
HIMNO DE ANDALUCIA
De vez en cuando me
sale mi vena andaluza.
En el día de Andalucía,
no puedo dejar de felicitar a todos los andaluces y paisanos con el precioso himno de
nuestra tierra.
lunes, 23 de febrero de 2015
PARA VOSOTROS
| Para vosotros |
Hace mucho que no me
dirijo a vosotros y hoy quiero hacerlo. Me siento una desagradecida al no responder
a vuestros comentarios. Si os preguntara a cada uno, seguro que me responderíais
que a todos os falta tiempo, y que tendría que intentar dedicarle mas del mio, a
este entretenimiento que me gusta, y como no, me da sus satisfacciones, pero
como no se hacerlo de otra forma, lo llevo como puedo. Por eso esta humilde entrada va dedicada a
todos vosotros, seguidores y lectores de este blog. De esta forma tan simple
quiero daros las gracias por esos
ratitos que dedicáis a leer las cosas de este pequeño rincón.
Muchas
gracias, junto con un montón de besos y
abrazos.
Rafaela
sábado, 14 de febrero de 2015
SOY FELIZ
Soy feliz porque te
siento junto a mi cada mañana.
Soy feliz de tenerte
cada noche entre mis sabanas.
Soy feliz cuando
te acercas con mirar embelesado.
Cuando olvidándote del
mundo me invitas al beso encadenado.
Cuando me arropan tus
brazos avivando mi fuego adormecido.
Cuando al oído susurras
ese te quiero anhelado.
No me importa repetir
con desatino
para recordar los
momentos vividos.
Por que no decir lo que
uno siente,
aunque a nuestra edad
parezca un sin sentido.
Soy feliz a tu lado, así lo vivo y así lo
siento.
Rafaela.
sábado, 7 de febrero de 2015
SOÑANDO UN ENCUENTRO
En los últimos años
toda su obsesión había sido recuperar el tiempo perdido, hallar aquellos besos
y abrazos que nunca llegaron a buen puerto, siempre navegando por el mar cercano, pero con
sentimientos lejanos, como barco a la deriva agrietado y baldeando al viento. Nada
queda inmune al paso de la tormenta, las arrugas habían surcado su
rostro y sus sienes plateadas acariciaban lo vivido con la ilusión del esperado
encuentro.
Ahora pasaba sus días con la mirada perdida
junto a aquel panel de llegadas Internacionales. Su pregunta era siempre la
misma. Nada sabia del día y la hora del vuelo que traería su sueño.
Rafaela.
domingo, 25 de enero de 2015
VILLAR DE CAÑAS (Cuenca)
para llegar a ser un pueblo famoso.
Dicen que te llenaras
de ego y orgullo
cuando ese día llegue.
Que olvidaras aquellos días donde tu silencio
tan solo era roto por el toque de la campana
de tu iglesia,
para anunciar las distintas horas del día,
o tocar a misa en días
de fiesta,
o para dar la emotiva
despedida
de algún hijo tuyo en
su ultimo viaje.
Comentan,
que un día se llenarán tus calles de sabia nueva,
ignoren de dar el toque a la virgen
al pasar por la puerta de su ermita.
Quizás tampoco sepan de
tus
costumbres de antaño.
De cuando alegrabas tu
cielo
en las noches de
luminarias,
reuniendo a tus
paisanos
junto al fuego y sus
viandas.
En la vida todo cambia
¿Sentirás añoranza de
lo viejos tiempos?
o quizás en ese bullir
de lo nuevo,
no recuerdes tus
orígenes,
cuando en tus bellos campos
mecías girasoles al viento.
Rafaela.
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