viernes, 18 de enero de 2019

BLOQUEADA


Estoy un poco así. Como en plena cuesta de enero, a mi se me hace cada vez más pesada subirla. Sobretodo para seguir compartiendo con vosotros mis escritos y recuerdos. Esos que otras veces me fluyen fácilmente. Este nuevo año me tiene como algo bloqueada, sin saber qué decir ni que contar.

Espero retomar el ritmo y continuar con este blog que me da tantas alegrías cuando lo miro y veo que sois muchos los que seguís pasando por aquí. Gracias a todos por estar siempre conmigo.


Besos y abrazos para repartir.


Rafaela.    

miércoles, 2 de enero de 2019

FELIZ 2019

                                      Feliz  2019 para todos mis seguidores


Imagen tomada de Internet
Con mis mejores deseos para este Nuevo Año que empezamos. Salud, amor y ánimo para seguir en este mundo bloguero por muchos años mas. Un abrazo.


Rafaela.



sábado, 22 de diciembre de 2018

ACRÓSTICO

               


Cuanta belleza hay en ti
Una ciudad que enamora.
En cada paisaje un cuadro
Nido de artistas pintores
Con el marco de tus casas
Alzadas sobre tu río.


Encanto para quien mira
Remanso de paz ofreces
Escondida entre tus muros
Ser visitada mereces.


Unida en Semana Santa  
No hay ciudad que se te iguale.
Inacabada en el tiempo tu
Catedral gótica, un orgullo desde siglos.
Acunada descansas, en brazos de tus dos ríos.


Rafaela.

 

lunes, 10 de diciembre de 2018

FELIZ NAVIDAD


Estoy segura de que me perdí muchas cosas, pero lo que no dudo es de que en aquel tiempo de niñez nunca las eché en falta.
Digo esto, porque cuando era niña y llegaban estas fechas, solo recuerdo celebrar que era el tiempo de las matanzas. Desde últimos de noviembre hasta mediados de diciembre todas las familias y vecinos se reunían a la hora de la matanza del cerdo. Esos días para los niños era una fiesta esperando poder hacer la zambomba, y aunque también había que ayudar pelando ajos, cebollas o patatas cocidas. Los chiquillos lo pasábamos bien ensayando los villancicos que luego cantábamos en  La Noche Buena.

Esa noche y la de Reyes, eran las dos noches que se celebraban en el pueblo. No recuerdo  Noche vieja y Año nuevo. Y lo de tomar las doce uvas ni lo había oído hasta que llegué a Madrid con 17 años.  -Claro que de los 13 años hasta que llegué a la Capital, hubo un paréntesis en mi vida, que no supe de fiestas si no era para odiarlas con toda la fuerza de odio y rebeldía que podía tener en aquellos años de adolescente.-

Como los años han pasado y los tiempos cambian, tenemos por delante un año más estas bonitas Fiestas de Navidad, para celebrar y ser felices.

Os deseo unas muy Felices Fiestas y un Nuevo Año con sus 365 días a tope de Felicidad.


Rafaela.

sábado, 24 de noviembre de 2018

EL OTOÑO ES BONITO







También el otoño es bonito.
Aunque veas caer las hojas
aunque el sol salga solo  a ratos
aunque el frío te nuble los sentidos
El otoño también es bonito

Solo hay que mirarlo con gafas de colores.
Si ves que el jardín se inundó de hojas.
No lo dudes, ponte a jugar como un niño,
y escucha la música de tus pasos sobre ellas.
Saborea los frutos de su tiempo
elabora y disfruta de la esencia
que te ofrece el calor de la candela.
Y siempre, siempre recuerda que…

El otoño también es bonito.




Rafaela.

domingo, 7 de octubre de 2018

COPAS



COPAS

Cada copa de plata un reto.
Una copa se convierte en ilusión
cada trofeo en un logro conseguido
un objetivo por el que luchar cada  mes.


Cada copa estaba  llena de orgullo
rebosante de aplausos y honores
del trabajo bien hecho.
Satisfacción  personal.

Trofeo de juventud
bañado en multitudes,
como el regato de un río
donde pasan  recuerdos de otros  tiempos.

En solitario o en equipo,
el trabajo era motivación
y un compartir experiencias.

Empezar cada día para comerte el mundo.
Conociendo personas aunando amistades.


Rafaela.


  

lunes, 24 de septiembre de 2018

MIS 70 AÑOS



Hola a todos: Igual que otras veces, después de mucho tiempo desconectada del blog.
(Más bien parece que me hubiera perdido) Y la verdad es que no encontraba la manera de volver. Pero bueno aquí estoy de nuevo, y además el día que cumplo mis 70 años.

A cuento de qué viene ahora descubrir mi edad. 
 Mirar, a esta edad no me importa si estoy mas gorda y con canas, si se me caen los párpados y tengo patas de gallo (Claro que si me importara solo iba a conseguir sufrir por ello) Así que estoy contenta de haber llegado hasta a esta cantidad de años.
Que son muchos años ya lo se. Pero peor hubiera sido quedarse por el camino hace 20.


Abrazos para todos y Feliz Otoño.


  
                                                         LA LLAMADA.


No ha sido nada ¡dijo! Solo una pequeña cicatriz que cubrirá la línea del bikini, mañana  saldré del hospital, con una pequeña parte menos de mi cuerpo, pero al fin, era algo que ya no necesitaba.

Mientras contestaba al teléfono miraba por la ventana de su habitación, eran los últimos días de agosto, fuera estaba diluviando y unos truenos ensordecedores retumbaban con fuerza en la plazoleta ajardinada que formaban los distintos pabellones de aquel hospital. En el edificio de en frente por encima de la puerta se podía leer. ONCOLOGIA.

Siguió pegada a los cristales sin quitar ojo de las letras que identificaban aquel pabellón con la palabra que siempre le había tenido tanto terror. ¡Oncología.! ¡Luego, quimioterapia! ¡Que suerte de no estar ahí, pensó! Y pensó también en las personas que estarían pasándolo peor que ella, con verdaderos problemas de salud, luchando y sufriendo largas sesiones de tratamiento. Al fin y al cabo ella solo tenía veintidós puntos que se los quitarían en diez o quince días. Ya le daban de alta al día siguiente.

Lo que menos podía esperar era que en los días de convalecencia recibiría una llamada de teléfono que pondría a prueba aquella mujer que tan fuerte se había creído hasta ese momento.

Hola buenos días, soy la secretaria de doctor López y le comunico que tiene una cita  para la semana próxima en el edificio de oncología en la planta baja consulta 6.
¡Perdone respondió, creo que se confunde yo nunca estuve en ese edificio a mi me operaron en maternidad!
¡Bien señora, pero se le cita a usted el martes de la semana que viene a las 10 de la mañana en esa consulta!
¿Se lo ruego señorita, me puede decir el motivo por el que mi cita es en la consulta de oncología?
¡No puedo le anticipar nada más, es la orden que tengo!
¿Por favor se lo pido, no puede dejarme con esta duda toda una semana,  dígame al menos que cuando analizaron encontraron algo que me tienen que comunicar?
¡Puede que el motivo sea ese, disculpe pero no puedo decirle más!
¡Gracias, iré preparada y con la idea de que no escucharé nada bueno!

Como podía ser que el mismo día que cumplía 50 años le dieran la mala noticia. Aquel día de cumpleaños sería muy distinto a otros años pasados.

La mañana en aquella sala de espera la hizo reflexionar sobre momentos vividos, había tenido días bajos de ánimo pero jamás  estuvo en una situación de tanta desgana a pesar de no tener otro dolor que la incertidumbre de lo que pudiera pasar. Observando a todas las personas que se encontraban en la sala se preguntaba. Unos serán enfermos, otros serán sus familiares o  acompañantes, unos son jóvenes, otros mayores, algunos como a ella no se les notaba ningún síntoma de enfermedad, sin embargo había mujeres con gorro o pañuelo que disimulaban las secuelas de tratamientos recibidos, los había con cara de miedo, y la mayoría charlaban animados en voz baja sin que se apreciara en ellos la menor preocupación.
Ya se que haré. Tomaré todo esto como otra prueba de fuerza, y como tal no voy a desmoronarme a la primera, resistiré lo que venga y lucharé, todavía me queda mucho que hacer. Cambiare mi actitud respecto a la forma de ver la vida, sobre todo valorar mas todo lo que tengo a mi lado, sea bueno regular o incluso a lo menos bueno intentaré sacarle algo positivo. Exprimiré al máximo y con alegría  los días que me encuentre bien y los peores los aceptaré pensando que mañana será otro día mejor.
 Sumergida en sus pensamientos no escucho la voz que decía su nombre anunciando que podía  pasar a la consulta 6. Fue su compañero quien repetía su nombre una y otra vez para devolverla a la realidad.  


Rafaela.